Nutrición — 13 noviembre, 2015 a las 11:46 am

Aceites vegetales = Alimento inflamatorio

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Hay una cierta tendencia a asumir que cuando algo es “vegetal” es “saludable”, cuando lo verdaderamente importante es cómo afecta ese alimento a tu organismo. Se ha considerado que el tipo de ácidos grasos de los aceites vegetales son beneficiosos, y así nos lo han hecho saber tanto las autoridades sanitarias como los medios y las empresas que los comercializan. Si lejos de las recomendaciones, nos fijamos en cómo nos afectan fisiológicamente esos aceites a nuestro organismo, seguramente, cambiemos de idea.

Los aceites vegetales de semillas como el aceite de soya, girasol, maíz, aceite de colza y de cáñamo contienen una gran cantidad de omega 6, en las dietas occidentales la proporción de omega 6/omega 3 es 15/1-16.7/1 cuando lo tolerable sería que fuese 4/1 y lo ideal 1/1. Significa que somos deficientes en ácidos grasos omega-3, y tenemos una cantidad excesiva de ácidos grasos omega-6.

Esta descompensación entre el ratio de omega 6/omega 3 se deben en gran medida al uso de aceites de semillas con alto contenido en omega-6 o ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) y nulo aporte de omega 3. Lo que promueve la patogénesis de muchas enfermedades, incluyendo enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, artritis, asma, cáncer, enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Simplemente reduciendo el consumo de aceites de semillas reduciríamos considerablemente nuestro ratio omega6/omega3, y con ello, el riesgo de muchas de las enfermedades crónicas de alta prevalencia en las sociedades occidentales.

El problema no se halla en como son procesados estos aceites, no importa la forma de extraerse o la temperatura, es simplemente que su perfil lipídico tiene mayor cantidad de ácidos grasos esenciales de tipo omega 6. Se llaman esenciales porque son imprescindibles para mantenernos vivos y junto con los omega 3 son los ácidos que necesitamos ingerir en la dieta porque no somos capaces de sintetizarlos de otros ácidos grasos. Pero tanto omega 3 como omega 6, son tóxicos en cuanto nos pasamos de una cantidad. Además ambos deben estar en equilibrio.

Cuando tomamos más cantidad de ácido linoleico (LA) se produce mayor oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL), agregación plaquetaria, e interfiere con la incorporación de ácidos grasos esenciales en los fosfolípidos de la membrana celular. Sin embargo los ácidos grasos omega-3 tienen efectos antiinflamatorios: suprimen la interleucina 1β (IL-1β), factor de necrosis tumoral α (TNF) y la interleucina-6 (IL-6).

Otra cuestión que debemos entender de las grasas poliinsaturadas es que por su formulación química son moléculas inestables (reactivas) que tienden a reaccionar con el oxígeno, es lo que coloquialmente se conoce como “enranciamiento” de los aceites (aldehídos reactivos). Al reaccionar con el oxígeno se depositan en las membranas celulares y pueden llegar a dañar el ADN de esas células con efectos mutagénicos y carcinogénicos. Es lo que se conoce como eicosanoides.

Cuando hay un exceso de  ácidos grasos omega 6 se forman eicosanoides de tipo pro-inflamatorio que se depositan en las membranas celulares y actúan de mediadores en la comunicación entre células, participando en la inmunidad y la inflamación de las células a las que afectan, creando un ambiente de inflamación sistémica crónica en todo el cuerpo.

Para librarse de la mayor parte de enfermedades crónicas de tipo autoinmune o derivadas de procesos inflamatorios lo más práctico es mantener una dieta con un buen ratio omega 6/omega 3.

Evitar tomar aceites vegetales altos en grasas poliinsaturadas debería ser el primer paso hacia ese ratio ideal de 1/1

Acerca de 

Mi profesión que es la nutrición encierra muchos logros y éxitos que llegan por sí solos cuando veo a cada uno de mis pacientes preocupados e interesados por conocer cuál es la manera ideal de llevar buenos hábitos y aprender las formas y los modos de tener una mejor calidad de vida.

Soy parte del Grupo Obegenics (Science in Nutrition) que nació por el compromiso con México para poder contribuir a combatir el alto grado de obesidad en nuestro país.

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