Nutrición — 1 abril, 2016 a las 9:51 am

Arroz con frijoles y azúcar

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Hace tiempo que teníamos ganas de visitar Cuba. Decidimos hacerlo ahora, antes de que se consolidara la anunciada apertura al mundo del capitalismo. Nos interesaba conocer de cerca alguna de sus particularidades, especialmente las relacionadas con la salud: la medicina, la alimentación y los tratamientos naturales supuestamente desarrollados en las décadas del bloqueo americano en las que las multinacionales farmacéuticas no tuvieron presencia en la isla.

Con este pretexto nos pusimos en marcha, pero como dice la canción de Serrat: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…” Así es que por el “camino” encontramos muchas cosas que llamaron nuestra atención: personas muy amables y alegres, música y baile por todas partes, y una naturaleza espléndida con playas paradisíacas y magníficas reservas naturales. Pudimos ver plantaciones de caña de azúcar, yuca, café y tabaco, incluso alguna planta de cacao. En las ciudades visitamos universidades, centros de investigación y conversamos con sus trabajadores. En la otra cara de la moneda, colas interminables para cualquier gestión, magníficos edificios destartalados, pavimentos llenos de baches y medios de transporte rudimentarios (caballos, bicis, carros y camionetas) que junto con antiguos coches de los años 60, configuran un escenario aparentemente caótico, en el que mal o bien, rápido o lento, la cotidianidad funciona.

¿Cómo viven? ¿Qué comen? ¿Hay dietistas que ayuden a comer mejor? ¿Existe la medicina natural?… son algunas de las preguntas que nos hicimos y que intentaremos explicaros, no sin antes dejar bien claro que la información aquí explicada no es completa y está impregnada de nuestra subjetividad y de la de los distintos cubanos con los que conversamos.

¿Cómo viven?

Todos lo dicen: Cuba es un país único en el mundo. Su pasado, su sistema político, su relación con el exterior y el alegre carácter de sus habitantes, hace que te sientas en un lugar especial. Cuba, antigua colonia española, pasó por varias dictaduras sustentadas por los EEUU, hasta que en el año 1957 se produjo la Revolución liderada por Fidel Castro y apoyada por el popular Ernesto Guevara (más conocido por el Che por ser argentino). La Revolución alejó a Cuba del capitalismo, e instauró un sistema político que pretendía la mejora social. Desde entonces, el comunismo con unos principios justos e igualitarios (aunque con unas metas muy difíciles de alcanzar), cubre las necesidades básicas de todo el mundo. Como dicen sus habitantes: “lo mejor que tenemos es la educación, el sistema sanitario y la seguridad ciudadana”.

Eso sí, todo lo que tiene cara tiene cruz. Aquí los sueldos también son muy igualitarios, sin apenas diferencias entre lo que cobra un ingeniero o un dependiente de una tienda (sin olvidar que los estudios son gratuitos). Sea cual sea su trabajo, tan solo pueden conseguir lo equivalente a 30 – 50 euros al mes. Con estas cantidades todos están de acuerdo que no les alcanza para vivir. Se las apañan como pueden: se ayudan entre vecinos y familiares, buscan un segundo trabajo, pescan con su propia caña y venden… En los últimos años, algunos cubanos han podido mejorar su economía con la creación de negocios propios orientados sobre todo al turismo: taxis, alquiler de habitaciones en sus propias casas (un tipo de alojamiento altamente recomendado), trabajo en empresas extranjeras o, lo mejor, recibir dinero de los familiares que lograron irse a los EEUU.

¿Cómo vive Cuba el inicio del desbloqueo?

Durante el periodo del bloqueo de los EEUU no fueron posibles los intercambios comerciales, el envío de dinero ni la libre circulación de ciudadanos entre los dos países. En los últimos años, desde la llegada de Obama a la Casa Blanca, se están apreciando ligeros cambios. La mayoría de los cubanos con los que hablamos se muestran contentos y esperanzados con la apertura, ven una oportunidad para mejorar su economía. Sin embargo, nuestra impresión es que se van a acentuar las desigualdades económicas de la sociedad que ya comenzaron con la utilización de dos monedas cubanas: el peso cubano con el funciona todo lo oficial y el peso convertible con el que funcionan los extranjeros. Los que consiguen pesos convertibles tienen mucho más poder adquisitivo que los que cobran en pesos cubanos, que son los que paga el estado a sus trabajadores (la mayoría de la población). El taxista que nos llevó al aeropuerto nos comentó con cierta indignación que con los 25 pesos convertibles (unos 25€) que nos cobraba por media hora de trabajo, ganaba la mitad de lo que cobraba del estado en todo un mes su mujer, una joven médico. Ella, para poder comprarse unos zapatos tenía que ahorrar muchos meses y a veces no lo conseguía, sin embargo, él le podía regalar varios pares de zapatos cuando le viniera en gana. “Tenemos un bloqueo interno, el americano es lo de menos”, nos dijo.

Los más conformes con el sistema valoran mucho todas las ventajas sociales de las que gozan los cubanos, aunque echan en falta poder permitirse ciertos “lujos”. El Dr Fuentes, un prestigioso cirujano y profesor en la facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, una eminencia de 83 años todavía en activo, muy valorado y respetado por la comunidad sanitaria, solo echa en falta no poder ir a su casita de la playa, los 60 pesos convertibles que le cuesta la gasolina, es su salario mensual.

En un mundo globalizado las soluciones para sustentar la economía del país parecen complicadas, ¿podrá el régimen comunista soportar una Cuba de dos velocidades?

Hablemos de comida

Por lo que hemos podido apreciar, los cubanosno pasan hambre, pero su dieta deja mucho que desear. Es curioso que a pesar de la pobreza, los índices de obesidad y diabetes hayan crecido tanto en los últimos años. En cualquier paseo por las ciudades y pueblos se ven inmensas barrigas. ¿Cómo es posible? Fácil. Al fin y al cabo, como ya sabemos, la obesidad se produce, sobre todo, entre la población con menos recursos económicos, en países o lugares donde ya ha llegado la industrialización.

En Cuba es muy fácil y barato comprar perritos calientes, pan y bollería. Nos llamó especialmente la atención la visita a la heladería más famosa de la Habana: la heladería Copelia (sí, nosotras también vamos a las heladerías :), donde a todas horas hay largas colas para conseguir entrar. Hay dos secciones, una para turistas y otra para cubanos (se paga en distinta moneda). Como teníamos unos pocos pesos cubanos logramos “colarnos” a su zona. Un plato de 3 bolas de helado de un único sabor (no se puede elegir) costaba solo 5 pesos cubanos, ¡¡¡menos de 1 céntimo de euro!!! En la mesa de al lado, un padre de familia llenaba un gran recipiente con muchas bolas de helado. Parece ser una práctica corriente; les sale mucho más barato que comprar leche.

Todos los cubanos tienen derecho a una canasta básica mensual, con un coste muy bajo, casi simbólico. Arroz, frijoles, pan, aceite de soja, azúcar, café, huevos, una pequeña cantidad de carne de cerdo procesada con soja (una especie de salchichas) y un pedacito de pollo, son algunos de los alimentos a los que acceden con facilidad. Todos aseguran que es insuficiente, que no llega ni para la mitad del mes. Nos sorprendió que las frutas y hortalizas no entraran en la canasta básica y que les resulten tan caras de conseguir. La leche de vaca (excepto para los niños menores de 7 años), la carne de res y el pescado son también un lujo que pocas personas se pueden permitir. Aquí hay una parte buena y otra mala. La buena, es que Cuba es el único país de América latina que ha logrado eliminar la desnutrición infantil. La menos buena, es que para la mayoría, en Cuba se vive para comer; la adquisición de alimentos supone para muchos el 90% del salario.

En términos generales, lo que más comen en su día a día es arroz blanco con frijoles, pan con mahonesa de bote, huevos, salchichas, pollo y cerdo el día que pueden y grandes cantidades de pan, bollería, azúcar y helados.

Pero ante todo, los cubanos viven con mucha tranquilidad y aceptan las cosas como son. El Sr Bertico que conocimos en el precioso pueblo de Viñales, diabético y obeso, nos confiesa que no se priva de los dulces, que a sus 60 años le puede pasar cualquier cosa, “hay que vivir el presente”, nos dice. No nos sorprende, parece ser condición humana, la recompensa del placer inmediato supera, casi siempre, a la concienciación de que la salud se gana día a día, en España, en Cuba y en el mundo entero.

Nosotras, comimos lo que pudimos. Casi cada día degustábamos el plato combinado de pescado (un único pescado que ni siquiera conseguimos saber cuál era), arroz blanco, col cruda, tomate, pepino, calabaza y remolacha; todas estas hortalizas en cantidades muy, muy escasas. Pudimos comer boniato blanco y probar por primera vez la malanga y la yuca fresca, que como bien nos indicó la señora Regla de Cienfuegos, solo se puede comer cuando es fresca, si no se vuelve tóxica. También había fruta, aunque no tanta como en el verano, y pudimos probar la guayaba (que no nos acabó de convencer el sabor), piña (salvo en dos ocasiones tampoco estaba muy allá), agua y pulpa de coco (riquísimo), plátanos de muchos tipos y, sin duda, el éxito rotundo se lo llevó la papaya. El desayuno siempre constaba de una tortilla de dos huevos, fruta y algo de queso.

Hubo un día que pudimos comer diferente. Después de una larga búsqueda, encontramos un restaurante ecológico dentro de la reserva natural Las Terrazas, “El Romero”. Eco en todos los sentidos: alimentos locales y orgánicos (algunos de su propio huerto), cocina solar, materiales reciclables y en plena naturaleza. Un verdadero goce para nuestros sentidos, una perla en esta tierra en la que abundan los cultivos intensivos del estado cargados de transgénicos y de productos químicos.

Medicina natural, investigación y nutrición, ¿mitos o realidades?

Hace unos años Cuba era un referente en Medicina Natural, pero ahora apenas encontramos vestigios. Preguntamos a algunos médicos e investigadores sobre la práctica de la Medicina Natural y solo encontramos respuestas acerca de alguna planta medicinal o de alguna otra sustancia natural como el veneno del alacrán que utilizan para atacar el cáncer. También nos hicieron referencia a los curanderos que prometen curaciones milagrosas con prácticas poco ortodoxas. No era eso lo que buscábamos, nos interesaba la verdadera Medicina Natural, la que trata la causa de la enfermedad, potencia las capacidades curativas de la persona y utiliza remedios paliativos no agresivos.

Indagamos en otros temas de nuestro interés, especialmente en los aspectos académicos y clínicos de la Nutrición. Al igual que en España, en Cuba existe el Técnico en alimentación (que no nos quedó muy claro lo que hacen) y la Licenciatura en Ciencias Alimentarias (equivalente a la carrera de Tecnología de los alimentos), cuyos graduados se encargan sobre todo de la investigación. Algunos médicos que previamente hacen una especialidad en nutrición, son los que se encargan de la práctica clínica en los hospitales.

En La Habana visitamos el Instituto de Farmacia y Alimentos dedicado tanto a la investigación como a la docencia universitaria. Destartalado, sin apenas material, con una escasísima señal de internet y sin acceso a revistas científicas. Los temas de investigación son ordenados (y “pagados”) por el gobierno de acuerdo con las necesidades de la población. Por ejemplo, si detectan que la población tiene carencia de proteínas, investigan cómo producir a gran escala de forma eco-nómica (que no eco-lógica) alimentos ricos en ellas. Hablamos con la Dra. Danae Pérez, investigadora y profesora de Nutrición que, con mucha amabilidad, nos enseñó los laboratorios. La verdad es que nos pareció un milagro que se pudiera hacer algo con tanta precariedad. La Dra. Pérez nos comenta que la forma que tienen de poder enterarse de la actualidad científica es organizando numerosos congresos internacionales a lo largo del año; y así es, en La Habana hay constante movimiento de congresos de todo tipo.

Una gran experiencia

Cada país tiene sus cosas buenas y otras no tan buenas. Cuando salimos del nuestro y vemos los contrastes, hacemos, sin querer, un ejercicio de valoración. Por un lado, nosotros tenemos internet en todos los rincones (¡y sin restricciones de contenido!), universidades y centros de investigación muy bien dotados, acceso a todo lo que queremos (o mejor dicho, a lo que nos hacen que queramos) o carreteras sin baches y calles bien pavimentadas. Por otro lado, no tenemos estudios universitarios gratuitos, trabajos para todos aunque sean precarios, tranquilidad, ayuda y cooperación entre las personas, alegría y música por todas partes…

En nuestra inmersión cubana hemos podido ver de cerca otro gran ejemplo de cómo las decisiones políticas y la gestión de la economía (ambas inseparables) dominan el estilo de vida de la población. Decimos “otro” porque, seguro que ya lo sabes, en todos los países pasa lo mismo. Lo que pasa es que cuando lo ves en uno, en otro, en otro y después en otro país más, pues ya no cabe duda. En Cuba hay muy poco dinero, y la gente no puede basar su alimentación en verduras y frutas, es evidente. Ahora bien, ¿se ahorraría el país dinero si cambiara los alimentos de la canasta básica? ¿si no ofreciera a la población helados cuasi regalados? ¿no se ahorraría dinero en la atención sanitaria si implementara políticas reales de prevención de diabetes y enfermedades cardiovasculares? Puede que seamos mal pensadas, pero… ¿puede que les sobre el azúcar desde que Rusia se lo dejó de comprar a buen precio? ¿puede que el estado haga la vista gorda a pesar de que cada año mueran más personas por diabetes e infartos? Lo mismo ocurre con el tabaco, del que Cuba es un gran productor; las campañas para no fumar son un “quiero y no puedo”. El cáncer es la primera causa de muerte en Cuba, y curiosamente el de mayor prevalencia es el de pulmón. Bueno, al fin y al cabo “en todos los sitios se cuecen habas”.

No, no somos Barack Obama, somos Olga Cuevas y Lucía Redondo, pero nosotras, como él, también hemos estado en Cuba. Además nosotras no hemos estado con quienes más tienen, hemos preferido conocer a los que viven en la Cuba menos conocida. ¿Y sabéis qué? ¡Nos encantan los cubanos y cubanas! y esperamos que sus gentes sigan contagiando al mundo entero esa extraordinaria solidaridad que desprenden.

 

Créditos:  Lucía Redondo Cuevas

 

Acerca de 

Mi profesión que es la nutrición encierra muchos logros y éxitos que llegan por sí solos cuando veo a cada uno de mis pacientes preocupados e interesados por conocer cuál es la manera ideal de llevar buenos hábitos y aprender las formas y los modos de tener una mejor calidad de vida.

Soy parte del Grupo Obegenics (Science in Nutrition) que nació por el compromiso con México para poder contribuir a combatir el alto grado de obesidad en nuestro país.

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