Salud y Vida — 17 julio, 2015 a las 10:49 am

La dieta mediterránea en peligro de extinción

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02G66366El concepto alimentario de la dieta mediterránea nace tras la II Guerra Mundial a raíz de los estudios del médico estadounidense Ancel Keys que, después de analizar la alimentación en siete países europeos, se dio cuenta de que la incidencia de las enfermedades coronarias era mucho menor en los países del sur del Mediterráneo.

Básicamente, es una dieta de pobres, que realizan ejercicio físico en el campo, con muchos vegetales y poca carne. Pero también es una dieta de un lugar determinado en un momento concreto –la escasez de la posguerra europea–.

Según la Fundación Dieta Mediterránea, las bases de esta alimentación son “el aceite de oliva, consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (frutas, verduras, legumbres, frutos secos), el pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales), alimentos poco procesados y de temporada, consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos, la carne roja se tendría que consumir con moderación y si es posible como parte de guisos, consumir pescado en abundancia, agua y vino solo en las comidas, realizar actividad física todos los días”.

Esta dieta fue reconocida por la Unesco, que la incluyó como patrimonio intangible de la humanidad a petición de Chipre, Croacia, España, Grecia, Italia, Marruecos y Portugal.

03B81035¿Qué está pasando en la actualidad con esta dieta saludable?

Este cambio alimentario esconde una transformación social que va mucho más allá de la comida: la dieta mediterránea histórica, una forma de vida y de alimentación, se ha ido transformando para convertirse más en un modelo médico que en un reflejo de las costumbres sociales.

Un informe de la FAO y del Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos, publicado a principios de junio y en el que han colaborado los principales expertos mundiales, constata que se está produciendo un declive en el seguimiento de la dieta y destaca sobre todo que las consecuencias no son sólo nutricionales, sino mucho más amplias. “El abandono de hábitos tradicionales y el surgimiento de un nuevo estilo de vida asociado con cambios socioeconómicos representan una amenaza importante para la conservación y transmisión de la dieta mediterránea a generaciones futuras”, asegura esta investigación de la agencia de Naciones Unidas para la Alimentación. Esta dieta no sólo representa una forma de alimentación equilibrada, “sino que se trata de un recurso para garantizar un desarrollo sostenible, porque contribuye a promover el consumo y producción local, la agricultura sostenible y la preservación de paisajes”.

El volumen consumido de productos frescos ha disminuido en mayor medida (-3,3%) que el del resto de alimentos (-1,7%) a pesar de haberse producido un descenso de precios mayor que el de la media del total de la alimentación. Según el estudio, el descenso general en el consumo se debe sobre todo a que se compran menos productos frescos.

La dieta mediterránea también se ha alejado del ejercicio. Llevamos demasiados años llevando una vida sedentaria con lo que unido, al cambio de alimentación, nos está llevando un incremento en los niveles de sobrepeso.

Por lo pronto, después de este estudio, se está proponiendo de poner en marcha iniciativas que promuevan el uso de esta dieta, el consumo de productos locales pero también la actividad física. En definitiva, abogar por un regreso al estilo de vida mediterráneo.

Fuente: http://politica.elpais.com/

Acerca de 

Mi profesión que es la nutrición encierra muchos logros y éxitos que llegan por sí solos cuando veo a cada uno de mis pacientes preocupados e interesados por conocer cuál es la manera ideal de llevar buenos hábitos y aprender las formas y los modos de tener una mejor calidad de vida.

Soy parte del Grupo Obegenics (Science in Nutrition) que nació por el compromiso con México para poder contribuir a combatir el alto grado de obesidad en nuestro país.

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