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La publicidad muchas veces nos engaña, haciendonos creer Debido a la publicidad de algunos alimentos, se ha vendido la idea que algunos productos son el desayuno “ideal” para los niños, cuando la realidad dista mucho de esto. Para evitar esta situación, te mencionamos los desayunos que NO debes dar a los más pequeños del hogar.

Salchichas
El consumo de embutido se ha asociado al desarrollo de cáncer de páncreas y colón, además del aumento de los niveles de colesterol en la sangre. En Estados Unidos el Instituto para la Investigación del Cáncer recomendó disminuir el consumo de nitratos para reducir las probabilidades de enfermarse de cáncer, sustancias que contienen en alto grado alimentos como el jamón y las salchichas.

Cereales azucarados
Muchos de los cereales que se comercializan vienen adicionados con una gran cantidad de azúcar y carbohidratos.
Hot cakes congelados y miel artificial

Tanto los hotcakes que se elaboran y se congelan industrialmente, como la miel de maple artificial, contienen sustancias que provocan obesidad y aumento de la grasa corporal, en particular la grasa visceral que se almacena entre los órganos y favorece el desarrollo de cáncer.

Panes y repostería
Los pastelillos, panes dulces, tartas para hornear y otros alimentos afines se elaboran con harinas y azúcares refinados que si bien dan una sensación de energía, ésta es momentánea, por lo cual se vuelve a sentir hambre en poco tiempo, sin mencionar su efecto en el desarrollo de enfermedades como presión alta, obesidad y diabetes

Comida de microondas
Los desayunos instantáneos que se venden para solo calentarse en el microondas contienen elevadas cantidades de conservadores y sodio, dos de las sustancias que mayor daño provocan, los primeros como factor cancerígeno y el segundo como elemento cuyo consumo excesivo está asociado al desarrollo de enfermedades cardiacas.

Cócteles de fruta y jugo
Si comes mucha fruta, o si bebes jugos de fruta, estarás dando a tu cuerpo una gran cantidad de azúcar. Este exceso de azúcar se procesa en el hígado, que convierte la glucosa y la fructosa en triglicéridos, que a su vez viajarán por la sangre hasta almacenarse en forma de grasa en tu barriga y tus caderas.

Fuente: La primera plana