nutriolo reuniones

Les dedicaré un post un poco más divertido ¿no? que últimamente venía siendo todo muy de asesora seria y hay que variarle.

Hoy se me ocurrió contarles lo que me pasa cuando en alguna reunión de amigos, o comidita con amigas, maestras, y hasta primos, me sucede con frecuencia.

Comentarios que todos dicen cuando hay un grupo de amigos, que en éste caso son los míos y uno que otro agregado. Hoy toca el top-ten de las frases de los personajes (que muchos sabrán quienes son) que suelen increparte en cualquier situación social en cuanto saben que te dedicas a la , y de inmediato te conviertes en la alegría de la fiesta:

Los de “yo la teoría ya me la sé”: y tú piensas “pues no se te nota nada…”, se refieren siempre a “la teoría para adelgazar” porque ya saben todos que no nos dedicamos a otra cosa. “Saben” que la fruta (según ellos) después de comer engorda, que los carbohidratos por la noche tienen más calorías que por la mañana y que hay que beber dos litros de agua al día y desayunar cereales fitness junto a un vaso de agua con limón para depurarse y quemar grasas. Vamos, lo que comentábamos aquí. Suelen ofenderse mucho si te atreves a sugerirles que algo es un mito sin pies ni cabeza, te miran con desprecio mientras piensan que qué atrevida es la ignorancia.

NO ME QUEDA DE OTRA: sonreírles con cara de ¿WHAT? sin evidenciar ningún sentimiento.

NI DE CHISTE: intentar explicarles nada, ni les digas siquiera que en verdad no tienen ni idea. No están preparados.

Los de “yo para perder unos kilitos está bien, pero para cosas de salud, un médico”: se refieren a los médicos, endocrinologos incluidos, que sólo te dan una fotocopia de una dieta que tienen en un cajón junto a la receta de estatinas. Donde va a parar, a la hora de dar consejo nutricional, un profesional que con suerte ha estudiado una asignatura de nutrición hace diez años, con otro que tiene formación específica en el tema y ¡¡se dedica a esto todos los días!! Dejando de lado ya otras consideraciones menos evidentes como la del intrusismo profesional.

NO ME QUEDA DE OTRA: diles que los huevos son malos para el colesterol o que los diabéticos pueden comer plátano y huye corriendo dejándolos en un estado de confusión inaguantable.

NI DE CHISTE: pretendas explicarles lo que es la nutrición. Es perder el tiempo cuando el concepto es Médico=Dios y se fía más en temas de nutrición de un otorrino que de un profesional especializado.

Los de “lo mío es genético”: y ves que lo máximo que se mueven es para ir al baño y desayunan doce galletas (integrales, eso sí). Que si, que hay personas con genes que favorecen más o menos a la obesidad. Y encima te dicen: Pero como dijo alguien mmmmm, no estoy segura de quien “la genética es la genética hagas lo que hagas”.  Que nadie está obligado a comer sano y hacer ejercicio si no quiere, pero si no lo haces, lo asumes como un adulto y tan contentos.

NO ME QUEDA DE OTRA: de plano asiente uno con la cabeza mientras les ofreces un bolillito, que seguro que no van a rechazar, porque claro, lo suyo es genético.

NI DE CHISTE: pretendas convencerlas de que a lo mejor comiendo más verduras y saliendo a caminar por lo menos media horita podrían “cambiar su genética”.

Los de “yo estoy delgado, así que puedo comer de todo”: ¡claro que si hombre! también puedes tirarte de un quinto piso, total no tienes ningún hueso roto ¿no?

NO QUEDA DE OTRA: a estos si darles una palmadita en la espalda con cara compasiva de “si tú supieras lo que yo sé y no te voy a contar”. Que se sientan comprendidos.

NI DE CHISTE: les pretendas sacar de su error. Están encantados de haberte conocido y de ser ellos un ente superior.

Los de “¿qué engorda más una pizza o unas papas a la francesa?”:

NO QUEDA DE OTRA: dales cualquier cifra inventada, a ser posible en nanogramos o en una unidad de medida rarísima, advirtiéndoles con cara muy seria que no llegar al mínimo diario tiene consecuencias fatales en pocas horas.

NI DE CHISTE: les enseñes que google es su amigo, no quieren amigos, quieren sentirse listos haciendo preguntas tan absurdas inteligentes que ni los expertos les saben contestar.

Los de “pero la Coca-Cola light es sana, ¿verdad”: especialmente cuando estamos en restaurantes te lo preguntan con cara esperanzada y ojos muy abiertos. Es sana ¿comparada con qué? ¿con mercurio enriquecido? sí.

CONSEJO: no intentes edulcorar (nunca mejor dicho) la respuesta. Al enemigo ni agua.

NUNCA: les hables del agua con gas, las infusiones, el café sin azúcar o la naranjada mineral sin jarabe como alternativa. Es posible que se pongan a llorar.

Los de “hay que comer de todo con moderación y dejarse de tonterías”: mientras te miran con suficiencia pensando en todo lo que has tenido que estudiar para saber cosas que sabe todo el mundo y encima te las aprendes mal. ¡Éstos suelen ser los amigos de tu marido!

CONSEJO: pídele que defina “moderación”, pero por escrito. O dale una respuesta muy técnica y difícil de entender, sobre todo si hay otra gente delante que se ha sentido complacida al escuchar su sentencia.

NUNCA: ni por un segundo les des la razón, porque entonces pasarán a aleccionarte sobre “lo que tienes que hacer” en todos los ámbitos de tu vida.

Los de “¡bah! de algo nos vamos a morir” y “a este paso no podremos comer de nada”: pues sí, de algo hay que morir.

CONSEJO: ninguno, sigue con tu vida. A lo mucho, les pasas este post.

NUNCA: intentes explicarle lo que si podemos y debemos comer, y lo que es seguro que no deberíamos. Que ya somos muchos en el planeta.

Los de “Típicos… Ay, hazme una dieta”: gratis, se entiende, y ¡aquí mismo si puedes! que tampoco será tan complicado y me hace ilusión. ¿O sea neta crees que llevo una báscula de composición corporal portátil en mi bolsa que imprime tu dieta al segundo después de haberte analizado con mi escaner? ¿Crees que me hace ilusión a mi perder el tiempo en hacerte gratis una dieta que cero vas a seguir, porque lo pides por pedir, sólo porque me conoces y estás en confianza? Sólo trabajamos gratis si nos apetece, y no nos lo pidan, ya lo ofreceremos nosotros. Si no se los hemos ofrecido, pidan cita, como si fuera tu coach profesional de verdad.  Normalmente viene de las Best Friends Forever verdad?

CONSEJO: si alguna de ellas es contador, pídele que te haga tus impuestos o lo que sea, sin costo, por supuesto y ya luego tú le harás la dieta.

NUNCA: es de cajón, pero nunca digas que si por compromiso. Para trabajar gratis hago mejor voluntariado.

Los de “¿tú que dieta das?”: la que tu necesites, “doy”. Suelen ser fans a la dieta milagro de turno, que hacen una distinta cada año y creen que lo que has estudiado es cada una de esas dietas con sus normas y prohibiciones para ofrecerles un catálogo en el que poder elegir la que más le guste para este mes. En serio, lo creen. Si intentas darles una respuesta coherente lo más probable es que te respondan con la frase “esa es casi la que yo llevo”.

CONSEJO: puedes pasarles este link, porque es habitual que anden recomendando su dieta del mes a diestra y siniestra. Y les imprimes tamaño poster el algoritmo para elegir tu dieta milagro.

NUNCA: pretendas darles la llave del “aprender a comer” y “mantener una estilo de vida saludable”, les arruinas la diversión. Es uno de los alicientes de su vida hacer dietas milagro una tras otra y comentar los kilos que perdieron con está y la cantidad de pollo que se podía comer con la de más allá y el yogur de tal marca que es el único permitido en la que hacen ahora y que solo lo venden por internet.

Los de “Sólo por hoy me doy un gustito” Es el típico que me comenta que su alimentación es la rigurosa dieta mediterránea, pero cada vez que cenamos con él, si, por que él vive en España, siempre lo veo dándose un gustito, a sabiendas que tiene el ácido úrico elevado.

CONSEJO: Trato de decirle el origen de su mal, pero sigue sin tomarlo en cuenta, el cree que comiendo así se le quitará.

NUNCA: Decirle que quiere lucir como Barbie, si come como Barney.