El siguiente artículo nos debe de hacer reflexionar en conjunto con la noticia dada a conocer la semana antepasada con respecto a que ya somos el país número 1 en obesidad y sobrepeso. Hemos rebasado a los Estados Unidos en este tema, ya que allá se están instituyendo campañas a todos los niveles por esta creciente epidemia, como ejemplo, tenemos a la NBA con con su campaña NBA cares, donde se preocupan e involucran a los jugadores con los niños, atacando problemas como educación, comunidad, bienestar y sobrepeso, poniendo de ejemplo en como quemar mas calorías, actividad física y dieta, siendo la mejor manera de atacar este problema.

En México tenemos desafortunadamente poco interés y por otro lado, hay muchos intereses creados al respecto con diferentes marcas tanto transnacionales como nacionales, donde, el único que paga los platos rotos es la población en general. Desinformación, infinidad de productos light, productos adicionados con vitaminas y minerales que muchas veces no pasan de ser “chatarra vitaminada” es la variedad en los productos en la tiendita de la esquina, cooperativa escolar, centros de trabajo, gimnasios, etc.

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El problema del sobrepeso y la obesidad ha venido creciendo a pasos agigantados, tanto es así, que los recursos institucionales para solventar estos problemas a futuro, se verán agotados por falta de presupuesto para todas estas instituciones. Por esta razón, es que nos damos a la tarea en prevenirlos y que ustedes saquen sus propias conclusiones. Les dejo el siguiente estudio desde mi punto de vista: este compuesto es el principal culpable en la epidemia que nos agobia, tanto en México como en los Estados Unidos de América.

Un estudio indica que grandes cantidades de jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS en Inglés) que se encuentran en la mayoría de suministros a nivel nacional en los alimentos, puede ser una explicación para la creciente epidemia global de diabetes tipo 2 y que resulta en mayores costos de atención de salud.

El estudio informa de que los países que utilizan HFCS en su suministro de alimentos, tuvieron una prevalencia del 20 por ciento más de desarrollar diabetes que los países que no utilizan el HFCS. El análisis también reveló que la asociación de HFCS con el “aumento significativo en  la prevalencia de diabetes tipo 2” y que ocurre independientemente de la ingesta total de azúcar y los niveles de obesidad.
En el documento se informa que de los 42 países estudiados, los Estados Unidos tiene el consumo per cápita más alto de HFCS a razón de 25 kilogramos, o 55 libras, por año. El segundo país es Hungría, con una tasa anual de 16 kilogramos o 46 libras per cápita. Canadá, Eslovaquia, Bulgaria, Bélgica, Argentina, Corea, Japón y México son también relativamente altos consumidores de HFCS. Alemania, Polonia, Grecia, Portugal, Egipto, Finlandia y Serbia se encuentran entre los más bajos de HFCS consumidores. Los países con un consumo per cápita de menos de 0,5 kilogramos por año son Australia, China, Dinamarca, Francia, India, Irlanda, Italia, Suecia, Reino Unido y Uruguay.
Los países con un mayor consumo de HFCS tenían una prevalencia promedio de diabetes tipo 2, de 8 por ciento en comparación con el 6,7 por ciento en los países que no utilizan el HFCS.
El artículo propone que este vínculo es probablemente impulsado por mayores cantidades de fructosa en los alimentos y las bebidas hechas con HFCS. La fructosa y la glucosa se encuentra tanto en azúcar común (sacarosa) en cantidades iguales, pero HFCS tiene una mayor proporción de fructosa. El contenido de fructosa más alto hace al HFCS más dulce y proporciona a los alimentos procesados una mayor estabilidad y una mejor apariencia con un color dorado más consistente cuando se hornean estos.

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En un estudio anterior relacionado, los autores encontraron que el contenido de fructosa, en algunos refrescos producidos en Estados Unidos, especialmente los más populares, fue de un 20 por ciento más alto de lo esperado, lo que sugiere que algunos fabricantes podrían estar utilizando HFCS que lo que se había estimado anteriormente. Tales diferencias podrían hacer “subir el consumo de fructosa en los países que utilizan HFCS”, dijeron los investigadores. El estudio señala la dificultad de determinar la cantidad real de la fructosa en los alimentos y las bebidas hechas con HFCS debido a “la falta de divulgación de la industria en las etiquetas de los alimentos.”

La creciente evidencia revela que el cuerpo metaboliza la fructosa de manera diferente que la glucosa. Entre otras cosas, el metabolismo de la fructosa se produce con independencia de la insulina, principalmente en el hígado, donde puede ser fácilmente convertida en grasa, lo que probablemente contribuye a la enfermedad de hígado graso no alcohólico, una condición que ha ido en aumento en los hispanos en los EE.UU. y México.

Los EE.UU. es el mayor consumidor de jarabe de maíz de alta fructosa. A finales de la década de 1990 el HFCS componen 40 por ciento de todos los edulcorantes calóricos, y fue, el edulcorante predominante en los refrescos vendidos en los EE.UU. Sin embargo, desde 2008, las exportaciones de HFCS originarias de los EE.UU. a México aumentaron “de manera exponencial”, después se eliminaron las restricciones al comercio. Las estrategias de salud pública requieren un mejor etiquetado actualizados de la fructosa y el HFCS contenido en los alimentos procesados.
Por lo anterior, es imprescindible identificar el Jarabe de Alta Fructosa en nuestros alimentos procesados y de esto debemos saber leer las etiquetas de lo que compramos en supermercados y tienditas, así como evitar al máximo los refrescos en todas sus variedades y más si tenemos de sobrepeso y obesidad en la familia.

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