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No cabe duda que el sobrepeso y la obesidad se han convertido en un auténtico y grave problema de la sociedad actual y cada vez son más las personas que viven con problemas de sobrepeso y que empiezan a acumular kilos desde pequeños (obesidad infantil).

En general se dice que para hacer frente a un problema como este y para mejorar la salud general de la población, debe darse primero un cambio de conciencia y de hábitos de estilo de vida como: incrementar la actividad física, alimentarse de forma equilibrada y en general mantener un correcto equilibrio entre las calorías que ingerimos y gastamos, sin embargo, hay algo más que se debe tomar en cuenta.

Se trata de nuestro entorno y de que estemos influenciados por un “ambiente obesogénico”, el cual se entiende como todas aquellas circunstancias y factores que nos predisponen a la obesidad, por ejemplo, aquellos trabajos que nos obligar a estar sentados en el mismo lugar durante muchas horas, las comidas rápidas y los platos precocinados por no tener tiempo para cocinar.

Además de todos los elementos que han vuelto nuestra vida más cómoda pero también más sedentaria , como  el utilizar el ascensor en lugar de hacer un poco de esfuerzo físico o el movernos siempre en coche o en moto y caminar cada vez menos.

Todos esos y muchos factores más, entre situaciones, hábitos, lugares, e incluso mensajes que de forma subliminal nos incitan a adquirir alimentos poco saludables o a consumir más de lo que necesitamos  han hecho que poco a poco estemos mucho más expuestos y predispuestos a padecer de obesidad.

Por ello, es importante  que si queremos luchar contra la enfermedad empecemos a ser más conscientes de todas aquellas situaciones que de forma casi inconsciente realizamos, que sabemos que no son saludables pues fomentan una alimentación poco equilibrada y a menudo una importante falta de actividad diaria y que tienen repercusión en nuestra salud.

Si pensamos que cada vez que escogemos el ascensor en lugar de las escaleras, que cada vez que comemos de postre un dulce en lugar de una pieza de fruta le estamos haciendo daño a nuestra salud quizás nos lo elijamos mejor.

Fuente: Dr. Antonio Barranco