Controla tu ingesta de proteínas y asegúrate que estás comiendo las suficientes de alta calidad. Los estudios demuestran que el bajo consumo de proteínas puede conducir a niveles crónicamente elevados de cortisol (hormona esteroidea, o glucocorticoide, que libera al estrés).

Sin embargo, elige inteligentemente tus proteínas para mantener bajo el nivel de grasas, como por ejemplo cortes magros de carne, pollo y pescado, junto con frijoles y nueces que son excelentes fuentes de proteínas.

pilatesTambién podrías agregar Omega rojo a tu dieta, que ayuda a los ácidos grasos a reducir la inflamación y los niveles de cortisol.

Complementa tu dieta con ayuda de la vitamina B, que son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, ayudando a la reducción del estrés relacionado con la ansiedad y la depresión.

Otra vitamina que ayuda a reducir tus niveles antes mencionados es la vitamina C, un estudio realizado a 120 personas de las cuales la mitad tomaron 1.000 unidades de vitamina C al día, arrojaron como resultado que el grupo que había tomado vitamina C fueron más bajos en las mediciones de cortisol e hipertensión.

Recuerda que el ejercicio reduce el estrés mediante la liberación de dopamina y serotonina, sin olvidar que el ejercicio de alta intensidad aumenta los niveles de cortisol mientras que el ejercicio de baja intensidad lo reduce, de acuerdo con un estudio de 2008 publicado en el “Journal of Endocrinological Investigation”.