Vigorexia es un trastorno que cada vez es más habitual en la comunidad deportista que frecuenta gimnasios en busca del cuerpo perfecto. Este padecimiento afecta tanto a hombres como a mujeres; siendo más común en el sexo masculino, logrando que el individuo ignore las reglas de un deporte saludable, sobre todo porque el enfermo puede durar con este trastorno máximo 6 meses.

Actualmente, nuestra sociedad se mueve por el consumismo, con grupos poblacionales muy dinámicos, cambiantes y cada vez más exigentes.

Para la mayoría de la población, sobre todo entre la población más joven, los valores predominantes son el culto al cuerpo y la salud.

Una sociedad de consumo cuyo fin es vender recurre muchas veces, a una publicidad engañosa, llevándonos al surgimiento de nuevas alteraciones relacionadas con la ilusionada búsqueda de la perfección física y la ‘salud total’.

Aunque todos estamos expuestos a la presión del consumo, no todos tenemos la misma predisposición para ver alterada nuestra conducta. Esto determina que algunas personas desarrollen nuevas alteraciones como la vigorexia.

kkPero, ¿qué es la vigorexia?

Es un trastorno mental en el que la persona se obsesiona por su estado físico hasta niveles patológicos. Estas personas tienen una visión distorsionada de ellos mismos y se ven débiles y enclenques. Por este motivo, el trastorno incide directamente sobre un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) y sus hábitos de vida, y se caracteriza por realizar una actividad física extrema, abandonando las relaciones sociales y descuidando otros aspectos de su vida, para dedicar todo su tiempo a entrenar.

La principal característica para incluir un problema de salud como TCA es una “alteración grave de la conducta alimentaria”, acompañada de “alteraciones en la percepción de la forma y el peso corporales”. Hay casos de vigorexia en los que la alimentación es extrema en cantidad y reducida en variedad (dieta basada en el consumo de proteínas y NADA de grasa).

Anorexia, bulimia y vigorexia comparten una alteración de la imagen corporal, en los tres trastornos los afectados no ven el tamaño y la forma de su cuerpo tal y como es.

Esta sintomatología de Trastorno Somatomorfo parecía contraria a la de anorexia nerviosa, de ahí que la llamaran anorexia inversa. Otros autores la han denominado “Complejo de Adonis”. Al ir matizando el término, ya no parece tanto un trastorno del comportamiento alimentario como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, sino más bien un trastorno somatomorfo, de ahí han surgido los términos como dismorfia muscular o vigorexia. El trastorno dismorfico corporal (TDC) es la preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico.

Se observa que los sujetos con vigorexia muestran conductas obsesivas y compulsivas, invadiéndose de pensamientos obsesivos y recurrentes sobre su imagen, y como mejorarla: así comienzan compulsivamente a realizar ejercicio para compensar el defecto. Todo esto hace pensar que estamos ante un trastorno obsesivo compulsivo.

Signos de alerta para detectar la vigorexia

  • Deseo de ganar masa magra, no grasa, y una alteración de la imagen corporal.
  • Pensamientos obsesivos y preocupación por ser débil o poco musculoso.
  • Incapacidad de ver con objetividad el propio cuerpo, aún teniendo un cuerpo grande y musculado.
  • Insatisfacción corporal. Permanente autoobservación en el espejo para comprobar el tamaño de los músculos.
  • Ansiedad o depresión por sus sentimientos negativos hacia su cuerpo. Autoestima afectada.
  • Su vida psicológica, social, familiar y sentimental se ve afectada porque prefieren estar más tiempo entrenando (incluso de forma compulsiva) o evitar situaciones donde los demás pueden ver lo poco musculosos que están.
  • Llevan una dieta muy estricta y la suplementan con abuso de complementos alimenticios, sustancias proteicas, ‘quema grasas’, hormonas anabolizantes o esteroides. Sustancias a veces peligrosas y/o adquiridas en el mercado negro.

Efectos por los abusos de los esteroides tanto en hombres como en mujeres

  • Hipertensión arterial.
  • Riesgo de ataque al corazón, palpitaciones.
  • Aumento del tamaño de ventrículo izquierdo del corazón, hipertrofia del corazón.
  • Acné.
  • Paralización del crecimiento óseo.
  • Efectos psiquiátricos: tendencias suicidas, manía, delirios y agresividad.

Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde se llega. Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio.
Ahora bien, saque sus propias conclusiones sobre la complejidad de la enfermedad y las consecuencias.